Columna de análisis crítico

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Fundamentos del derecho internacional público y retos actuales

Roberto Piñón Olivas

Imagina que vives en una comunidad donde no hay un jefe supremo, pero todos deben convivir en paz para prosperar.

El derecho internacional público (DIP) funciona de manera similar, siendo el conjunto de normas que regulan las relaciones entre los Estados y otros sujetos, como las organizaciones internacionales.

A diferencia del derecho de un país, este sistema es descentralizado, lo que significa que no hay un Congreso mundial que dicte leyes para todos; en su lugar, las reglas nacen del consentimiento y consenso entre las naciones.

Para entender dónde estamos, debemos mirar hacia atrás. Históricamente, el DIP ha pasado por etapas de anarquía hasta llegar a la Paz de Westfalia en 1648, que instauró la soberanía y la igualdad jurídica entre los Estados.

Con el tiempo, pasamos de un derecho "clásico" que permitía la guerra como una herramienta política, a un derecho "moderno" que la prohíbe y busca la cooperación humana tras las tragedias de las guerras mundiales.

Hoy, los pilares de esta convivencia son principios como la buena fe, la igualdad soberana de los Estados y la libre autodeterminación de los pueblos.

Pero, ¿de dónde sacan los jueces las reglas para resolver conflictos? Las fuentes principales son los tratados (acuerdos escritos), la costumbre internacional (prácticas que los países aceptan como obligatorias) y los principios generales del derecho.

Sin embargo, el mundo actual presenta desafíos que estas fuentes tradicionales a veces no pueden cubrir solos. Aquí es donde surge el debate sobre el "Soft Law" o derecho suave.

Se trata de guías, resoluciones o códigos de conducta que, aunque no son obligatorios como un tratado, tienen una gran relevancia jurídica y ayudan a que los Estados se pongan de acuerdo en temas urgentes como el medio ambiente sin el miedo a ser sancionados de inmediato.

Uno de los retos actuales más profundos es la fragmentación. Existen tantos tribunales especializados hoy en día que a veces sus sentencias pueden chocar entre sí. Por ejemplo, lo que la Organización Mundial del Comercio decide sobre patentes puede entrar en conflicto con el derecho humano a la salud.

Por ello, se busca un diálogo entre tribunales, como el que ocurre entre la Corte Interamericana y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, para asegurar que el derecho internacional sea coherente y proteja siempre a la persona. El gran desafío de nuestra era es lograr que este sistema "imperfecto", por carecer de una policía centralizada, siga siendo la base de la paz y la seguridad mundial.

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