Columna de análisis crítico

sábado, 24 de julio de 2010

EL ABC del periodismo de alto riesgo

La Real Academia Española determina con mucha claridad el concepto protocolo al considerarlo una secuencia detallada de un proceso.
De esta manera, un protocolo se convierte en una guía, lo más simplemente estructurada, donde se describen los pasos a seguir en un determinado proceso.
Claro, no es tan sencillo como parece. Un proceso se integra de diversos procedimientos, y cada uno de estos, de una serie de pasos, siguiendo la anterior explicación.
La determinación del concepto protocolo y su posterior comprensión son fundamentales para abordar con éxito la tarea que una comisión técnica, integrada por especialistas de cuerpos policiacos, periodistas independientes y líderes de organizaciones periodísticas, se ha echado a cuestas dentro de los compromisos políticos establecidos con el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas.
El protocolo, como su conceptualización indica, debe ser liso y llano: describir los pasos de seguridad para prevenir agresiones a la integridad física de los periodistas.
No es el protocolo un prolongado texto de buenas intenciones y declaraciones deontológicas –aunque materialmente estas se encuentran subsumidas en algunos de los procedimientos y sus pasos-, que ya forman parte del deber ser de los códigos éticos que cada organización, medio de comunicación o periodista se ha elaborado, sea formal o informal, escrito o no, pero que dirige el quehacer periodístico individual, donde la única censura proviene del “Yo” interior, con base en una complicada valoración personalísima, donde –no hay duda- hay un claro determinismo social.
Transitar por una ruta intrincada de encontrar un código ético unificador del periodismo en Chihuahua, en el país o en el mundo, es una tarea colosal a la cual es necesario llegar, arremeter, incursionar, descubrir, pero que es de tal magnitud, que debe ser proyecto de largo aliento.
En cambio, encontrar un método, integrado por un orden en conductas fácticas, parece, no solo viable, sino urgente, a corto plazo.
Esto es, ¿Cuáles son los cuidados que el periodista debe tener al salir de su domicilio y dirigirse a su lugar de trabajo? Las rutas a seguir, la revisión del coche, la forma de manejar, el cuidado del entorno al estacionar el vehículo, etcétera.
Asimismo, ¿cuál es en su caso el procedimiento para cubrir una ejecución, con sus diversas variantes: distancias, punto ciego para evitar un tiro, equipo…?
No sé. Aspectos técnicos, un ABC para evitar riesgos inútiles de los comunicadores.
Este es el reto al que se enfrenta la comisión técnica encabezada por el titular de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, José Luis Armendáriz, con la asesoría cercana, valiosa del ingeniero Héctor Martínez, especialista en tareas de seguridad de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.
Ojalá los comunicadores estemos a la altura de construir, mediante el consenso, un protocolo, que estoy seguro, será un documento inédito a nivel nacional, y que servirá de base para perfeccionar estrategias de autoprotección de los periodistas, en una situación inédita de violencia nacional.