Columna de análisis crítico

martes, 25 de junio de 2013

Familia y educación

Eloy Garcia Tarín tiene razón: dos de los mas grandes problemas que enfrenta Chihuahua y el país entero es la perdida de valores que amenaza con destruir la familia y el necesario reforzamiento de las oportunidades de estudio de los jóvenes, vinculado a un estrecho contacto entre la oferta educativa, gobierno, y el sector privado. Aun y cuando las cifras de jóvenes que ingresan al nivel de educación media superior, como bachilleres y preparatorias en el país se incremento 14 puntos en la ultima década hasta ubicarse en 56 por ciento, los números aun no son halagüeños, ya que Mexico aun presenta un rezago al ubicarse por debajo de la media entre los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). A nivel nacional, mientras se gradúa el 44 por ciento de los estudiantes del nivel medio superior, solo el 31 por ciento tendrá acceso a la educación superior, por falta de espacios o carencia de recursos económicos. En Chihuahua los datos se encuentran por debajo de la media nacional, favoreciendo el acceso de los jóvenes a la educación, en busca de reducir la incidencia en actividades delictivas y generar oportunidades de desarrollo. Si bien es cierto, la solución macro en materia educativa esta sujeta a las directrices y políticas nacionales, desde el ámbito local se puede hacer mucho. La cobertura universal en educación universitaria impulsada por la actual administración es una muestra de ello, vinculada con el crecimiento de espacios educativos y el fortalecimiento de la calidad en el sistema de bachilleres estatal. La educación es el elemento central para reforzar los valores que desde la familia se inculcan al niño y al joven. Es el antecedente natural para construir ciudadanía responsable. Hoy en día la familia sufre múltiples embates: el factor económico que obliga a las madres a salir a buscar recursos para solventar necesidades primarias provoca un vacío de formación en la niñez difícil de llenar. Un niño débilmente formado en valores tiene menores oportunidades de desarrollarse en la fase educativa formal, donde se exigen - como es necesario - actitudes y aptitudes, y en donde el maestro tiene limitaciones de tiempo, recursos, población escolar, para resarcir la ausencia de formación en valores. El otro factor importante es la vinculación estrecha educación-iniciativa privada: debe revisarse que el salario premie auténticamente el nivel escolar: en la actualidad según OCDE hay una diferencia de diez puntos en el ingreso entre un egresado de secundaria y otro de preparatoria. Aqui la intervención del sector empresarial es fundamental. Por eso tiene razón Eloy Garcia, quien aspira a integrarse al Congreso del Estado en la próxima legislatura: hay que fortalecer a la familia y la educación, como proyectos prioritarios. Desde un asiento en el Congreso del Estado se puede incidir en la generación de políticas publicas que fortalezcan las actuales estrategias y acciones que se desarrollan desde el nivel estatal y municipal. No toda la responsabilidad recae en el ámbito federal. Todos tenemos que poner un granito de arena. Las decisiones macro ya se están adoptando, el cumplimiento del Pacto por Mexico es una demostración palpable de ello. ¿Falta algo por hacer? Claro que falta. El binomio familia-educación es clave en esta batalla por recuperar los espacios públicos, generar mayor seguridad en la comunidad, fortalecer la familia y propiciar el mayor desarrollo económico mediante el atractivo de inversión, en particular en Chihuahua y en general en el país.